Y este es el momento de la historia donde aparece en la pantalla la
pareja besándose en una boda y todos sonriendo por la feliz pareja, y termina
con “FIN”.
Así es como se supone que debe ser el final de cada historia; pero en la
vida real suelen terminar con un “Lo siento, las cosas no funcionan, debemos
terminar”
Primero que nada me presentaré. Soy Agatha, todos me
llaman así, para no tener que decir mi nombre completo, Ámbar Grace Ada
Thompson Argot. El cual al resumirse por las iniciales, da como resultado el
nombre de “Agatha”.
La idea fue de mis padres. Buscaron tres nombres, ya
que siempre desearon tener trillizas, pero por desgracia solo nací yo. El
problema fue cuando nací, ya que no pudieron decidirse entre todos los nombres
y me pusieron los tres nombres. Y desde entonces yo soy su única hija. Ya que
no pudieron tener más. Al parecer fui ¡La afortunada desafortunada! Pues por
desgracia, después de 12 años y una pelea, se separaron.
Mi padre, Ryan Thompson, se fue al norte de América. Y
mi madre Lana Argot, al sur. Yo me quedé en un internado en el centro, ya que
ni eso, pudieron decidir. Yo me quedé bajo tutela de mis abuelos paternos, los cuales, están divorciados. Hasta donde entiendo, al iguales que mis padres, ambos son inmaduros,
orgullosos, rencorosos e indecisos.
Pues, fue hasta que cumplí mi mayoría de edad que el
divorcio terminó su proceso. Ya que la mitad de los bienes de ambos quedaron en
mi poder hasta entonces. Mi padre tiene una gran cadena hotelera que heredó muy
joven y la hizo crecer por toda América; es un gran empresario. Mi madre es una
heredera Rusa, que cambió de nacionalidad para casarse con mi padre, huyó de
sus padres y quizás lo pagó. Pero ambos, lucharon por su amor de jóvenes. Pero
por su mala fortuna o mala suerte, su matrimonio de pocos intereses no
funcionó. Él es rico y ella rica, ¿No se qué falló? Ninguno deseaba las
riquezas del otro, ni cuando se separaron. Así que cuando tuvieron que hacer un
trato sobre el dinero que compartirían (ya que mi madre y mi padre se casaron
bajo bienes mancomunados según las leyes de Centroamérica. Por lo cual a cada
uno le tocaba por lo menos la mitad del otro). Tenían que tomar una decisión, y
su orgullo era mayor que el dinero que tenían. Y en lugar de tomar dinero, el
uno del otro, y partir sus bienes; decidieron heredarme en vida. Cediéndome la
mitad que le correspondía a ambos, para no tocar nada el uno del otro; o para que
ninguno tuviera nada que echarse en cara más adelante. Llegaron a odiarse
tanto, que ¡No querían tener ni su recuerdo!
Ellos dicen que ya no se aman, pero en cada visita que
les hago, mencionan su nombre por lo menos unas mil veces; sin exagerar.
La pelea de mis padres es un misterio para mí, el
psicólogo dice que mi mente borró ese momento, por lo doloroso que es. Fue como
un bloqueo en mi mente sobre la razón que los hizo separarse. Pues desde entonces,
no puedo recordar el porqué se separaron. Para ellos es un alivio porque no
tienen que darme explicaciones, ya que según la recomendación del psicólogo; no
deben revivir en mí ese momento, pues podría ser demasiado doloroso o traumante
al contármelo sin forzar mi mente un poco a encontrar lo que debe ocupar ese
vacío que creo mi mente sobre ese momento.
Yo digo que ya soy mayor de edad y no debería
afectarme mucho, en fin.
Como les decía, ellos dicen que no se aman pero siendo
sinceros, ¡Cómo se recuerdan!
Por el lado de mi madre, cada vez que habla de mi
padre, dice…
-“No era el hombre perfecto para mí, pero que casi llegó a serlo”.
Ella tiene la sabia idea, de que para cada mujer hay
un tipo ideal de hombre. Osea el hombre perfecto. Así que durante años se la
pasó gastando su fortuna y buscando al “Famoso hombre perfecto”. No dio con
ninguno hasta entonces y renunció a su búsqueda; pero al menos lo intentó.
Por otro lado mi
padre, busca divertirse. Ya que no lo hizo en sus tiempos de juventud por
casarse con mi madre. Y ahora comenzó a salir con mujeres mayores y menores. Cada
día tenía una nueva conquista, es todo un Casanova. Pero siempre me ha dicho…
-“Recuerdo a tu madre, como la única
mujer capaz de hacerme feliz”.
El punto es, que ellos nunca regresaron. Yo cumplí 18,
heredé la mitad de ambos en vida, soy feliz y tengo todo lo que quiero, dinero,
vida y mucho amor…
La parte que conozco.
Mis padres, me enseñaron muchas cosas al dejarme sola,
pero también aprendo de ellos al visitarlos. Mi madre con su búsqueda y mi
padre en su faceta de Casanova. Ambos, buscando lo mismo…El amor. Yo aprendí a
vivir sin este. Creo que no es necesario ser amada para ser feliz, solo es
necesario estar bien acompañada para sentirte segura, plena y completamente feliz.
Ninguno de mis padres se ha casado de nuevo, así que no
creo en el matrimonio eterno. Tampoco creo en el amor para siempre, eso no
quiere decir que creo en la soledad eterna; pero tampoco dependo del amor.
Todas mis amigas dicen que soy afortunada, porque soy bonita, millonaria,
inteligente y sobre todo una gran reina del drama.
Estoy estudiando actuación y he aprendido tanto, que
podría decir que mi propia vida es una película. Sobre todo en la parte
sentimental; no tengo que enamorarme, solo tengo que actuar y ¡listo!
Si un hombre lo supiera diría que soy una gran Bitch.
Pero no es cierto, solo trato de ser feliz, disfrutar lo que sé, tengo y soy. Como
lo hacen la mayoría de “ellos”.
“Aun con todo esto, sigo pensando que si mi vida fuera
una película… No repetiría ningún momento más de una vez. Pues temo que si lo
hiciera, cambiaría alguno de mis momentos, tan solo porque no estoy conforme
con muchos de ellos. Debido a esto es que pienso que es mejor actuar mi vida
diariamente; pues al menos de esta forma tengo el control de las cosas y como
si todo fuera un guión, sé que no me arrepentiré de todo lo vivido; pues ya
está escrito”.
Hasta ahora estoy en mi último año de universidad,
estudio en “El colegio de bellas artes clásico-moderno Lucía Bertolini”. Tengo
casi 23 años; en solo unos meses los cumpliré. Ya solo me quedan unos meses
para terminar la carrera, y pronto podré actuar. Eso me pone feliz, pues en
unos meses mis padres se verán de nuevo después de casi 11 años sin verse, ni
hablarse ¡No soy exagerada! Es totalmente literal. Ya que ellos para hablar
sobre temas míos se mandaban e-mails o sus asistentes hablaban por ellos. Nunca
he podido recordar la razón de su gran pleito que los llevó a separarse y muero
por saberlo, ya que debió ser enorme la bomba para que acabara con todo ese
amor. Toda esa historia sería para mí como una novela mexicana, porque ya no se
dirigen la palabra desde ese horrible suceso.
Solo espero que el día de mi graduación, no vallan a
mandar a sus asistentes tan solo para no verse ¡Eso sería terrible! Pero ellos no
podrían hacerme eso, pues yo he pasado el mismo tiempo con ambos, que sería
injusto que solo uno asistiera o ninguno.
No miento cuando hablo del mismo tiempo. De hecho cada
vez que los visito de vacaciones, debo planearlas meses antes, porque debo
pasar el mismo número de días con ambos o me castigan (como si fuera una niña).
Aunque esta, es solo una de las tantas razones que ellos ocupan para pelear. Un
pretexto, para saber el uno del otro.
Ellos aman planear, así que ninguna de mis vacaciones
ha sido aburrida. Aunque más que planear adoran el tener que competir. Porque de
esa manera se mantienen en pelea constante y tienen una razón para discutir
aunque sea a distancia y por computadora. Pero para ellos sería como, una razón
para tenerse más tiempo, el uno al otro. Por lo que las peleas “eran sagradas”
pues eran un pretexto para poder hablar el uno con el otro y preguntarse al
menos por un segundo ¿Cómo se encontraban? Aunque al final, terminaran peleando
por los días que debía pasar con cada uno. Pero por lo menos, podían dormir
sabiendo que habían hablado y leído algo, el uno sobre el otro.
Esto es lo irónico del amor, se aman y se odian. Pero
adoran saber que el otro está bien. Me pregunto ¿Para qué pelear si en realidad
desean estar juntos? ¿Qué han ganado si lo que realmente desean no lo tienen?
¿Por qué no ceder un momento y darle un chance a sus sentimientos? Pero eso es
problema de Cupido, no mío.
Como les decía, la parte difícil no eran las horas
largas de viaje, sino el tener que conocer a sus parejas y al final del día
tener que hablarle a ambos de las parejas del contrario. Pero con el hecho de
que mi madre tenía un novio diferente en cada vacación y mi padre una diferente
cada día, era muy difícil aprender sus nombres. Así que la mayor parte del
tiempo engañaba a ambos, diciéndoles el mismo nombre en cada visita, y para mi
padre “el novio eterno de mi madre era Julio” y para mi madre “la novia eterna
era Julia” Así no tenía problemas y podía recordar el nombre cada año. Pues la
pista era, el mes en que los veía.
Nunca tuve problemas con ellos por la mentira, ya que
nunca tuvieron el valor de llamarse para preguntarse algo sobre sus vidas o
para preguntarse por Julio y Julia; ya que sería una muestra certera de celos.
Lo cual ninguno de los dos quería mostrar.
Bien dice mi madre que “El silencio de dos personas oculta muchas razones. Y nunca cambiará,
ni servirá de nada mantenerlo. Si uno no abre el corazón para leer los ojos del
otro”.
Mis padres son mi mayor ejemplo. Mi madre me
influenció con su teoría de la búsqueda
eterna sobre el hombre perfecto. Y mi padre con la práctica diaria. Yo aprendí
sus trucos; por ejemplo de mi madre, el buscar al chico que lo tenga todo, que
sea el “Hombre Perfecto”. De mi padre, el tener a uno por cada día y con la
mezcla de ambos al final del día podía hacerlos a todos juntos el “Uno
Perfecto”. Pues después de tanto tiempo te das cuenta que uno, no puede ser
perfecto por sí solo.
Mis padres siempre coincidieron en que encontrar a una
persona perfecta, era como buscar al eslabón perdido. Por esto tenían muchas
relaciones y con las personas involucradas, juntaban al “uno perfecto” que
siempre buscaron. Porque encontrar al eslabón más fuerte de la cadena, osea el
Famoso Perfecto ¡era imposible!
Ya que como todos saben, ya está en extinción o se
encuentra perdido.
Tengo tan solo 22 años a meses de los 23 y siento que
sé más de lo que debo; pues he aprendido muchas cosas durante este tiempo,
sobre los hombres. Cosas que se llegan a conocer en 40 años. Sobre todo de mi
padre, él me ha mostrado los trucos más viejos y baratos de los hombres, para
que ninguno me engañe. Mi madre por su lado, me ha enseñado como hacerle creer
a un hombre que estás enamorada para poner a prueba si en verdad te quiere. Si no
pasan la prueba, no vale la pena arriesgarme con él.
Para ambos no ha sido fácil la vida. Ya que no me han
educado como quisieran. Ni siquiera pudieron tener la famosa charla conmigo “juntos”. Así que nunca me hablaron de sexo, estando de
acuerdo los dos. Uno decía “Hazlo pero cuídate” y el otro decía “Hazlo pero
fíjate con quien”. Así que tuve que reunir siempre las ideas de ambos y crear
la mía propia, como si yo fuera mi propia psicóloga.
Cuando tuve mi primer novio, fue la charla más larga
con ambos. Obviamente por separado. Ya que ninguno de los dos me pudo explicar
cómo era el amor verdadero sin mencionarse y poner en énfasis sus errores. Ya
que comenzaban hablando del amor y terminaban hablando del odio que sentían por
el contrario; y mi tema principal terminaba siendo olvidado.
Mi madre me dijo:
-Debes ver si es tan perfecto como crees o solamente
es efecto del enamoramiento que sientes en este momento…
Y mi padre me dijo:
-Debes buscar todo sobre él, para conocer si realmente
vale la pena. Tienes que ser tu detective personal sin que el otro lo note, ya
que los hombres no son muy de fiar. Incluyéndome YO…
Por mi lado junté las ideas de ambos, para sacar una
conclusión más exacta de lo que debía hacer. Pero yo aún era inexperta y no les
hice caso del todo. Sino que hice un pastel de la receta de un pay de limón. Y así me dejé llevar por el sentimiento que
tenía hacia mi novio. Y sin tomar en cuenta lo que me dijeron, creí en él y en
las promesas de amor que me hizo. Imaginé que esto sería por siempre y
descompuse la teoría de mis padres. Me hice creer a base de mentiras bonitas que
me decía a mí misma “Él es el Chico
Perfecto, el eslabón perdido, que siempre estará conmigo, que nunca me
engañará, jamás me abandonará, ni me cambiará”.
Todas eran mentiras que cree en mi mente ¡Todas ellas!
Parte de una fantasía que basé en cuentos de hadas. Pero como ven, me dejó y no
contento con eso, me rompió el corazón.
Cuando me dejó, no me di cuenta de la realidad. Esa
que nos advierte que los Chicos Perfectos son el eslabón perdido de la cadena;
no por falta de hombría, sino por la extinción del amor en ellos.
Porque el amor falso que nos muestran, nos hace enamorarnos
y verlos perfectos, pero al pasar el tiempo y descubrir su engaño. Es decir, al
salir del encanto, nos hacen ver la realidad… “Sus maravillosos defectos”. Y
nos damos cuenta que los hombres perfectos se desaparecieron desde que el amor
se extinguió en ellos. Por eso son tan fríos, tan insensibles, tan crueles,
etc.
Ahora, que ya tuve suficientes peleas con el amor,
creo ciegamente en la teoría del eslabón perdido, la cual indica que ya no
existen los “Hombres Perfectos”. A menos que tengas un robot de hombre en tu
casa o como novio; o bien, que en uno renazca el amor. Si tan solo en uno
pasara esto, la historia de la Tierra sería otra.
Mi mamá me inculcó esta idea de buscar al hombre
perfecto y mi padre me enseñó cómo hacerlo. Todo se trata de actuación. Los
hombres quieren la mujer perfecta, es decir una que nunca cuestione sus
decisiones, que nunca diga no, que calle sus opiniones y les de lo que quieren
con un límite. Es decir, teniendo el control, haciéndoles creer que ellos lo
tienen. Complacerlos, sin darles de más. De la mujer depende si los deja llegar
a lo único que ellos desean. Aunque no es un buen consejo darles lo que tanto
desean; pues no los hace competir por tu amor, ni siquiera luchan por él, pues
ya tuvieron su premio. Para hacerlos creer que tienen el control, debes ser lo
que ellos quieren; para tener el control, no los dejes meter mano en tus
pantalones. Todo esto con el único fin, de que la mujer tenga el lado bueno del
hombre comiendo de su mano y pueda exprimir de ellos hasta la última gota de lo
que te conviene; sin que ellos se den cuenta. Ya que aparentemente ellos ganan,
pero tú eres en realidad la que ganas. Igual a una estrategia de negocios.
Hay tres pasos a seguir, o tres etapas en las que se
divide el noviazgo dominado.
Son cosas que solo las chicas podemos hacer y conseguir
el control de la relación. Tres cosas que los chicos hacen y con ello logran
que los ames por siempre y no desees dejarlos jamás. En este caso, las mujeres
lo hacen y obtienen a “un chico perdidamente obsesionado incapaz de abandonarte
y sin deseos de dejarte”. (Con la oportunidad de pasar por encima de él o
engañarlo y recibir perdón absoluto. Pero no lo recomiendo).
Paso 1. Actúa dulcemente. Nunca te quejes, nunca lo
contradigas, ríete de sus chistes malos, sé buena, pura, platica pero escúchalo;
y lo más importante “No seas ofrecida y sexy”. Esto debe ser durante los
primeros 6 meses. Resultado. Tendrás un chico enamorado de ti.
Paso 2. Actúa menos dulce. Quéjate si es necesario,
contradícelo haciéndolo creer que él es quien está mal y se modesta con sus
chistes malos. Habla tanto como puedas y evita escuchar lo que no tiene
importancia, actuando como si le prestaras atención. Hazlo sentir que está
perdiendo el control algunos días y algunos no. Muéstrate como alguien
cotizada. Sé sexy, así lo manipularás cuando desee no darte la razón. Sin
dejarlo llegar a ningún lado. Resultado. Querrá hacerte sentir celos con otras
chicas, tu llorarás como si te importara para hacerlo sentir culpable; y dejará
de hacerlo. Y tendrás un chico que creerá que lo amas y que tiene el control.
Los siguientes 6 meses.
Paso 3. Después de un año, no hay manera que se zafe
de ti. Actúa tal y cómo eres. Sé sexy para que te dé lo que deseas. No es
necesario que lo escuches. Si trata de causarte celos, ignóralo. Se sentirá peor.
No llores por él, sino solo para hacerlo sentir culpable. Y después los dos
pasos anteriores, el tercero ya es ganancia totalmente. Si soportó los 6
segundos meses, llegarás al tercero sin problemas. Si te deja en los 6 segundos
meses porque no soportó, jamás iba a amarte. No te sientas mal, porque no
funcionó. Si no te acepta “menos dulce” Jamás te aceptaría “tal y como eres”.
Todos los que lean esto creerán que soy mala y cruel.
O que estoy dolida con la vida, con el amor y con los hombres. Pero no es así
del todo. Es solo que aprendí a manejarlos como maquinas (exactamente igual a
lo que ellos hacen). Y con ello entender quien te ama y quién no, sin sufrir
tanto. El amor si puede ser insufrible... Si conoces a quién te ama. Y los que
no te aman… Simplemente, te harán sufrir.
¡Pueden decir lo que quieran de mí! Pero esto es
cierto. Todos están hechos con el mismo molde. Algunos decidieron cambiar de
molde y darle lugar al amor. Pero otros prefieren continuar con su misión: “destruir
mujeres, obtener placer a base de engaños y tener una longeva vida construida
por sus mentiras”. Aunque me critiquen por hacer esto ¡No deberían! Pues de
ellos mismos aprendí todo lo que sé. Aprendí que aún hay uno de ellos que vale
la pena y otros mil que no. Porque no piensan con el corazón como nosotras,
sino que siempre piensan con una mente borracha. Por eso aunque digan la
verdad, nunca pueden mantenerla en pie ¡esa es la realidad!
“Tengo la esperanza de encontrar al hombre perfecto algún día; incluso
de devolver la esperanza a muchas mujeres, demostrándoles que el eslabón
perdido está de vuelta”.
Mi teoría sobre el control de los chicos malos y el
descubrimiento de los buenos plantea:
Probarlos primero: Con la prueba del engaño y de la
conquista.
Luego la investigación de: ¿Qué tanto sé sobre él?
Pasando al siguiente nivel: ¿Qué tanto me conoce?
Casi para finalizar descubrir: ¿Qué tanto me quiere?
Seguido de: ¿Qué tanto es capaz?
Y la última: ¿Qué tanto me ama? Es decir ¿Qué tanto se
acerca al hombre prefecto?
Si pasan todas las pruebas, es que valen la pena. Pero
si solo quieren jugar y reprueban alguna. Entonces antes de que lo logren, hay
que devolverles el golpe bajo, sin que ellos lo vean venir. Y en lugar de
dejarlos jugando solos, ponernos a jugar con ellos su mismo juego y hacerlos
perder.
Así que en lugar de continuar con la investigación,
sacamos al chico del proceso y entra a la cabina de sufrimiento:
Primer paso: Conquistarlo a base de engaños y mentiras
bonitas. Siendo dulce y sensible.
Segundo paso: Hacerlo sentir que tiene el control.
Tercer paso: Hacerlo sentir que estamos débiles y
vulnerables. “Sintiendo falsos celos”.
Cuarto paso: Probar que tan seguro se siente de mí.
Quinto paso: Hacerlo sentir celos.
Sexto paso: Tomar el control y dejar la dulzura. Ser
orgullosa.
Séptimo paso: Verlo como sufre por tu amor.
Octavo paso: Verlo como te ruega y te necesita.
Noveno paso: Hacerlo sentir que te pierde.
Último paso: Dejarlo, sufriendo y llorando en un
rincón por ti.
En este, el proceso es más largo, al igual que
doloroso. Su sufrimiento debe ser prolongado, sino no tendría razón de ser
sufrimiento.
Debe ser, como si esto fuera uno de sus juegos de
internet. Donde no conocen al contrincante. Y nosotras iremos llevando la
ventaja de que ellos no sabrán que estamos del otro lado de la pantalla. Pues
lo conoceremos y sabremos sus debilidades, y todo con el fin de darles una
lección de su propio juego. Mientras él no la espera.
El punto es ¿Cómo o cuándo sabré que es el hombre
perfecto?
Pues esta es la descripción del HOMBRE PERFECTO O
ESLABÓN PERDIDO:
Es el novio perfecto, recuerda cada fecha importante,
te cuida, te protege, es lindo, es apuesto, es valiente, es atrevido, es
respetuoso, es inteligente, te comprende, te atiende, te entiende, te cuida
cuando estás enferma, respeta tu espacio, te llama cuando dice que lo hará, es
educado, no te hace llorar, te escucha, te consiente, escucha la misma música
que tú o al menos lo intenta y la tolera, tiene todos los mismos gustos que tú,
de colores, libros, comida, películas, o al menos respeta tus gustos e ideas,
no busca quitarte ninguno, sino que se atreve a conocer tu mundo, te acompaña
de compras y nunca se queja, te presta su carro para que lo conduzcas, no te
critica, no te grita, tus padres lo quieren, se lleva con tus amigos y amigas,
o incluso tienen los mismos amigos, no bebe, no fuma, hace deporte, tiene buen
cuerpo, le gusta leer, cumple sus promesas, es atento, es creativo, te
sorprende, es detallista, es romántico, te cuenta todo, te tiene confianza, es
la envidia de tus amigas, no es orgulloso, es muy apuesto, es trabajador, es
rico, de preferencia hijo único, no coquetea con nadie, es fiel, etc. Etc. Etc.
Etc. Es decir, no tiene ningún defecto.
Así es el chico perfecto. No creo que se haya
extinguido con la caída de un meteorito, pero de que desapareció ¡Estoy segura!
Aunque todo esto, podría no ser requerido. En caso de
que encuentres a uno que a pesar de todos sus defectos tenga “Una pizca de amor
verdadero en su corazón”. Cuando él se aparezca, simplemente lo sabrás sin
necesidad de nada. Tu propio corazón y mente se pondrán de acuerdo y lo
comprenderás. Sencillamente estarás segura que él, es el indicado. Y si lloras
lo harás de felicidad.
La búsqueda del eslabón perdido la comencé hace un
tiempo. No fue después de cansarme de besar sapos. Sino cuando me di cuenta que
era una inexperta en el amor. En el pasado me encontré con muchos chicos que
rompieron mi corazón o me hicieron muy feliz, aunque no duraron mucho, casi
siempre terminaron. Pero así es la vida, tiene ciclos y muchos de ellos simplemente
acaban sin razón por muy buenos o malos que hayan sido; dejando cicatrices
imborrables, lo suficiente como para no olvidarlos.
Un día noté que era una inocente en el cuerpo de una
joven, víctima de muchos desamores. Así que tomé en cuenta lo que mis padres me
enseñaron y reinicié la búsqueda de los que más me marcaron, me enamoraron o me
hirieron demasiado como para darle a uno una segunda oportunidad o una lección
por ello.
Mis padres me dieron las instrucciones de “Cómo
encontrar el eslabón perdido”. Me dieron las armas. Pero el problema es y
siempre ha sido ¡Decidirme!
Siempre he sido mala con las decisiones al igual que
mis padres. Si ellos no pudieron decidirse por un solo nombre para mi ¿Cómo
habrían de enseñarme a ser decidida? Menciono lo de las decisiones, porque
cuando comencé mi búsqueda, encontré muchos chicos. Uno que era casi perfecto,
otro que era inocente, otro que era como mi mejor amigo, etc. Todos tenían algo
bueno, pero eran diferentes chicos, así que de 20 mil características que
tenían, solo contaban con una cualidad y 99999999999999999999 defectos. Y por
eso quedaron 7 en la lista. Ya que no fui capaz de elegir solo uno.
Si solo describiera las cualidades de mis novios
armaría mi hombre perfecto.
Dicen que el 7 es “La perfección”. Y ¡ya lo creo! Porque
mis novios son 7, y todos juntos hacen al “Uno perfecto”. Lamentablemente, solo
diciendo sus cualidades juntas se parecen un poco al hombre perfecto. Pero sus
defectos sobresalen. Y casi todos tienen en común que rompieron mi corazón hace
unos años atrás o simplemente terminaron conmigo, lo que los hace igual de
despreciables que los que ni siquiera fueron mis novios, pero terminaron rompiendo
mi corazón. Por alguna razón, no manera de confiar en ninguno de ellos.
Armé la lista a base de todos esos ex novios que
rompieron mi corazón, y la acorté de “muchos” a solo “5”. Y con ellos comencé
este tipo de “experimento”.
Luego busqué dos más, que apenas conociera; algo así como
carne fresca. Dos con los que no hubiese historia pasada, para que no
entorpeciera el proceso y hubiese una manera de comparación. Era como tener
diferentes especies en observación, pues con la mezcla de ellos podría tener
comparaciones entre unos y otros y obtener un mejor resultado en mi experimento.
La mejor manera de llegar a ese “uno” era haciendo comparaciones entre varios.
Y así es como la lista queda en 7.
La gente criticaría esto, pero me pregunto ¿Cómo saber
que algo es “lo mejor” sino has comparado lo que tienes con otro?
Con la selección de los 5 fui muy específica. Cada uno
tuvo algo especial cuando lo conocí, o rompió de manera dolorosa mi corazón;
otros eran demasiado lindos o simplemente aportaban material útil al
experimento.
El punto es, que si logro que cada uno de ellos me
amen, o al menos uno me ame; lograré mis objetivos. Darle una lección a
algunos, tener mejores comparaciones, y el objetivo más deseado “Encontrar el
eslabón perdido” para amarlo toda la vida.
Será como si creara una especie extinguida en mi
laboratorio, pasándolos de nivel en nivel y descartando algunos. La cosa es muy
clara, debo lograr que me ame al menos uno, o todos. Y si alguno de ellos no me
ama, e intenta jugar de nuevo conmigo, tendrá que pagar las consecuencias y
como pez muerto, será lanzado por el excusado.
Compré siete ratones. Tengo una especie de vitrina con
ellos en cada una por separado. Todos tienen un número y una inicial. Los
alimento a diario y cuando me pierdo, platico con ellos. Cada ratón representa
a cada novio. Si me enojo con alguno, el ratón no come y si tengo una excelente
sorpresa, el ratón gana. Si alguno me deja o intenta engañarme, el ratón sufre.
Si alguno termina para siempre, el ratón muere.
Mis amigas y yo preparamos una especie de laberinto
del castigo, si alguno me deja o intenta engañarme. Ponemos comida en una
trampa un extremo de este y ponemos al
ratón en otro. Mientras observamos como corre buscándola, platicamos cómo
sufrirá el chico. Una vez muerto el ratón, ya no hay vuelta atrás y debo hacer
a ese chico pagar y terminar con él.
Cuando alguno termina para siempre por razones
naturales del amor, el ratón es inyectado y muere o se lo damos al gato
simplemente, aunque es más divertido verlo tratando de salir del excusado.
Somos algo sádicas. Pero es un experimento; en ellos siempre hay ratones
muertos y ratones gordos.