He escrito dos veces la misma historia de distinta
manera, y he obtenido el mismo resultado ambas veces. No ha sido el esperado;
él y yo no terminamos juntos.
Por alguna razón en la vida real ha ocurrido lo mismo,
y aunque esperaba que al escribir la historia, cambiara con ella la realidad. Es
como si al escribir la historia, la realidad ya estaba escrita; y la que ha
cambiado, es la historia y la realidad sigue su curso.
Me agrada escribir de amor, aunque sé muy poco de él.
La única vez que estuve más cerca de conocer el amor en persona, fue la vez que
perdí la única cosa real que alguna vez amé; como ya decía la canción. Pero la vida
te sigue dando oportunidades, nunca se detiene. Solo que yo, anteponía mi temor
frente al amor y nunca lograba verlo, cuando lo tenía frente a mí. Así que nunca
supe que había perdido lo que había amado, porque ni siquiera sabía que lo
había amado.
Solo sabía que hubo una historia entre ambos que no
pudo ser escrita por mí, sino que fue escrita por alguien más en algún lugar
que desconozco. Cuando lo escribí, deseaba llamar a Dios y pedirle que si tenía
su libreta de cosas importantes por hacer, esperaba hubiese anotado en ella que
él y yo terminaríamos juntos, ¡Pero él nunca respondió! O quizás hizo todo lo
posible por no escribirlo. Y no puedo negar, que tuve la oportunidad de amar
una y otra vez, pero esperar no me fue fácil, y soportar mucho menos. Hoy es
tarde para desear volver el tiempo atrás.
Y sé, que sabes que hablo de ti, y en algún momento
llegará esta carta a tus manos; porque más que un libro, es una confesión de
amor y una historia que hubiese deseado vivir a tu lado. Cuando te conocí, ésta
era la manera en que yo veía el mundo y nunca entendí de qué manera lo veías tú.
Porque nunca me tomé el tiempo de verme en un espejo y ver tu reflejo frente a
mí, y quizás así hubiese notado que tú eras igual a mí. No tenía que ver a
través de ti para conocerte y saber a quién amabas. Solo tenía que ver a través
de mí, para saber que yo te amaba y darme cuenta que tú y yo éramos el uno para
el otro.
Es como si no hubiese notado que lo único que deseabas,
era que yo descubriera el misterio detrás de ti. El cual era “un te amo escondido
entre silencios y miradas” que nunca pude notar; y pensamientos que nunca logré
escuchar. Lo siento.
Hoy me pregunto ¿Porqué vemos al amor como el malo de
la historia? Siempre criticándolo, culpándolo y menospreciándolo. Pero nunca
vemos que quién lo ve, es quien lo juzga, y el amor lo único que ha hecho, es
darnos la oportunidad de tomar la mano de alguien y compartir ilusiones, para
darles vida propia. Ilusiones, que si se mantuvieran en un solo ser, no serían
posibles de llevarse a cabo y verlas fluir y brotar de la nada.
Pasé muchos años de mi vida preguntándome, si el amor
me odiaba y ¿Cómo era eso posible? Si él es amor ¡Quien ama, no odia! Pero
nunca noté que me odiaba más yo, de lo que podía amar a alguien. Y así descubrí
que había amado a alguien y ni siquiera lo había notado. Pasó frente a mí
millones de veces y solo le dije “hola” y “adiós” porque tuve miedo de amarlo.
Y aunque ya lo amaba, me lo negué a mí misma, para pretender que no sabía qué
era el amor, por miedo a sufrir una decepción. Tenía miedo de decirle hola y
arriesgarme a un adiós. Y me hice la idea de seguir adelante, y dejarlo a él
atrás.
Y lo que conseguí, fue encontrarme con su ausencia. Y
lo que yo en realidad había dejado atrás; era a la única persona que realmente
amé; a mí misma.
Las personas perdemos algo que es nuestro, no podemos
perder lo que nunca tuvimos. Él nunca fue mío, pero YO, siempre he sido mía. Porque
cuando algo es tuyo, tu eres suya. El amor se convierte en algo mutuo, no
compartido. Donde hay triángulos amorosos, no puede haber amor. Porque, el amor
es como un círculo; igual que un anillo de compromiso, no hay principio, ni
final. Dos personas unidas por un amor, son uno solo. Y si es amor verdadero,
no habrá principio, ni final. Pero yo hice de nuestra unión circular, algo
parecido a un heptágono. Y nunca logré saber de quién había sido en realidad y
quién había sido mío, hasta que lo perdí.
Quizás fueron decepciones las que me orillaron a esto.
Pero nunca hay razón suficiente para decirle al amor de tu vida ¡Será en la próxima
vida! Si ya tienes la actual.
Pero yo, sin pensar en nada, sin medir las
consecuencias… Simplemente le di pausa a mi vida, para que mis sentimientos no
afectaran mis pensamientos. Así que mis emociones se apoderaron de mí y
continuaron viviendo por mí. Pretendiendo que la vida sin amor es mejor. Cuando
se dieron cuenta que él, el amor de mi vida había continuado su vida, me había
olvidado por completo y hecho una nueva vida, mientras yo me encontraba en
pausa; me hicieron volver en sí a golpes y cachetadas para que reaccionara, con
fuertes lecciones de vida y culpas atrasadas que había ignorado.
Lo cual no servía de nada, pues terminé culpando al
amor, por mi desgracia. Lo cual ya no importaba, pues él, el amor de mi vida,
ya se había alejado de mí y nunca más habría la oportunidad de un hola o al
menos un adiós.
Mi peor error no fue no tenerlo, para poder al menos
perderlo. Si no haberme perdido a mí misma y pensar que a quién había perdido
era algo que nunca había tenido.
No tuve el valor de arriesgarme a un adiós, pero me
perdí en uno, y casi no logro encontrarme de nuevo. No lo perdí a él, pues
nunca lo tuve. Me perdí a mí misma, en el temor al dolor, evadiendo al amor. Y
el amor, simplemente te deja ir; pero el dolor, siempre sabe cómo encontrarte.
Cuando supe qué era el dolor, también entendí qué era el amor y a quién había
amado e ignorado.
La historia que estas por leer, sucede más o menos
entre la pausa que le di a mi vida y lo que tardé en descubrir que había amado.
Mi primer consejo es, “Madura y evita llegar a los
extremos de la vida”
Dos “Llama un taxi y dale un beso a quien amas, porque
quizás estés por perderlo… ¡Recupéralo, ya!”.
A veces el amor de tu vida está a unos años de espera,
y la desgracia a unos centímetros de distancia.
Un tercer consejo; cuando él amor llega muy fácil y no
cuesta ni un poco, es porque quizás no es la persona indicada. Lo que fácil
llega a tu vida, no se va fácil de ella. Si no que cuesta más en un futuro sacarlo
de tu vida sin hacer daño. Y es cuando, realmente es demasiado tarde. Lo que
fácil viene, tendrá un precio alto en el futuro, y lo que cuesta más, es porqué
es amor.
Un último consejo. Trata de no confundir al amor de tu
vida con uno de esos príncipes baratos que te venden las películas románticas
poco realistas.
Disfruta la lectura y…
“Hoy vamos a llorar por los hombres que nunca nos amaron,
Hoy vamos a llorar por los hombres que fieles, nunca son.
Hoy vamos a llorar por los hombres que una fecha olvidaron,
Hoy vamos a llorar por los hombres sin ninguna razón…”
No hay comentarios:
Publicar un comentario