Un hombre viejo me dijo un día “Conquistar a una mujer es muy fácil, retenerla es la parte difícil”
Podrán entender que este hombre es divorciado y quiso
hacer lo que todos los hombres hacen con la mujer; esclavizarla y mantenerla
comiendo de su mano sin dar nada a cambio. Pero hay mujeres “excepción” y ésta
fue una de ellas.
Cuando se dio cuenta que el hombre que tenía a su lado
y decía amarla era un mujeriego, que solo quería todo para él sin dar nada a
cambio; con ello comprendió que él nunca cambiaría. Tomó la decisión más
importante de su vida, se armó de valor y con todo el dolor de su alma ¡lo
dejó!
Años más tarde, cuando él se vio solo y con la
tremenda necesidad que tenía de ella, valorizó lo que dejó ir y se dio cuenta “Cual
fue su error”. El único problema, fue darse cuenta demasiado tarde.
Este hombre me explicó “como conquistar a la mujer con
tal facilidad, que nunca notemos que ellos solo nos están manipulando” como
dicen muchos “están preparando el terreno”. Me dijo…
-Si quieres a una mujer a tu lado, no importa que tan
bonita sea, puede ser la más bella y difícil, pero con esta técnica caerá
rendida a tus pies. Solo debes emplear la técnica más vieja del mundo… “Decirle
mentiras bonitas”.
Cuando este hombre era pequeño, su padre le dijo
muchas lecciones acerca de la mujer. Le dibujó un mapa de la mente de la mujer,
también le dibujó su corazón, el cual le dijo que es su punto débil y su
tesoro. Él aún conserva el dibujo.
Le enseñó cómo debía conquistarla, enamorarla,
cuidarla y quererla; ser bueno con ella, alagarla para que nunca se derrumbara
y le enseñó la mejor técnica para tenerla siempre a su lado, siendo ambos
felices y amándose mutuamente.
Por desgracia este hombre, aprendió bien la lección;
pero la desfiguró y se aprovechó de lo que el eslabón perdido le enseñó. Cuando
se dio cuenta que no solo quería a una mujer con él, sino que quería varias. Y
así fue como alteró un poco la técnica, para ponerle un poco de control a la
situación y en lugar de tener con él a una mujer por siempre, podría tener muchas.
Con su hambre de machismo incontrolable, hizo lo que
los ambiciosos hacen... Pensó en extender su terreno y abarcar más en menos
tiempo. Usó armas de conquista muy simples y letales, capaz de penetrar en
seres con corazón y sentimientos, que serían más fáciles de dominar.
Como les decía, éste hombre mejoró las lecciones que
le fueron enseñadas (o quizás las empeoró y las distorsionó) por uno de los
eslabones perdidos que aun tenían en su corazón “la especie en extinción”. Su “mejora”
a las lecciones, fue una técnica nunca antes usada. Es decir, aprendió a
dominar los sentimientos y hacer todo por una sola razón; por sexo.
Mientras el eslabón le enseñó que “debes dar amor sin esperar nada a cambio; porque
eso es el verdadero amor” Él no conforme dijo “yo daré falso amor y recibiré lo que quiera”. Al principio la
mujer no caía, pero después de ser esclavizada, daba todo por nada.
La historia la conocen, no es algo muy difícil de
encontrar. Hoy en día puedes verla en ¡todos lados! Este hombre les enseñó como
gobernar a las mujeres. Y aunque somos una tripulación grande, en el camino una
a una vamos cayendo. Al final solo quedamos las que resistimos y las que nos
damos cuenta a tiempo cuáles son sus malvados planes.
El hombre que me ha contado todo esto, es mi abuelo. Me
dijo “No debes confiar en nadie, solo en
ti misma. Cuando encuentres al hombre correcto, tú misma te darás cuenta sin
tener que buscarlo. Él llegará solo y no pedirá nada, ni tu mano, solo la
oportunidad de hacerte feliz y nunca cesará en su búsqueda por conquistarte día
a día”.
Para mi desgracia, era muy joven para entender eso.
Ahora que lo veo ¡Tiene mucha razón! Por eso escribo este libro. Porque a veces
nadie nos advierte y nos convertimos en una más que cayó a la mitad de la guerra
en manos enemigas. Cuando el amor verdadero ¡No esclaviza! Sino que es capaz de
“dar la vida el uno por el otro”. “Dar todo y nunca buscar recibir nada a
cambio” Y si es con la persona correcta será mutuo. “Solo pensar en la
felicidad del otro” Y en general hacerte a un lado tú, para que ese alguien
pueda ser feliz, aunque esto implique dolor.
El final de todo esto, lo desconozco. Pero si el final
feliz existe; seguro mi abuelo estará orgulloso de haberme dado esta lección. Por
qué en él es, donde todo toma sentido.
En fin. En lo que podemos ver en las mujeres de hoy en
día. Ellas no conocen esta parte de la historia o son muy ciegas para verlo y
terminan como los hombres lo desean. Es decir, dando sexo para recibir amor. Mientras
que los ¡hombres aprovechados! que aprendieron las lecciones de sus abuelos
machistas y degenerados, nos dan un falso amor, para recibir sexo.
El hombre perfecto es un sueño, y no porque sea algo
muy especial. Sino porque después de la evolución, solo puedes encontrarlos ahí
¡En los sueños! Y cuando logras encontrar uno de ellos en la realidad, terminan
siendo una pesadilla.
He descubierto cómo cada hombre se las ha ingeniado
para hacernos caer en sus redes. Cómo crean personalidades diferentes y nos
muestran solo su lado bueno. Durante los primeros meses, nos bajan el sistema
solar y nos hacen creer que somos la última botella de agua de su desierto. Cuando
nos tienen segura, le regalan el sistema solar con todo y constelaciones a
otra. Haciéndonos descubrir nuestra arma de autodestrucción “los celos”. Así provocan
en nosotras una reacción. Una idea loca y falsa… “Que ellos nos hacen falta a
nosotras, más que nosotras a ellos”. De manera que pensamos que dependemos de
ellos y que son, nuestra última gota de agua del desierto. Lo cual lo hace más
deseable. Es como mercadotecnia, ver beber a otros de un producto, te hace
desearlo. Lo ves a él con otra y más lo deseas. Mientras que él disfruta de la
vida con sus veinte mujeres, destruyendo el campo de fuerza de la mujer, su
autoestima. Con sus propias armas… “Los celos y la inseguridad”.
A la autoestima de la mujer, el género machista y
demás, le ha sembrado la idea de la mujer que no puede engañar a su esposo,
novio etc.
De manera que, la mujer es “la mala” si engaña a su
esposo. La mujer es “una zorra” si tiene dos novios. La mujer es humillada por
tener muchos amigos. La mujer es maltratada, física, verbal y emocionalmente
por tener varias relaciones o hasta por no respetar a un hombre. Mientras que
el hombre, se regocija si ya tuvo 3 novias, o está casado y tiene dos mujeres,
o cuando disfruta el tener muchas amigas y se alaban entre ellos como si no
fuera nada malo tener muchas relaciones con mujeres que ni conoce.
Cuando una mujer practica algo que el hombre hace, es
una burla. Porque el hombre nació con la ventaja de poder hacer lo que desee,
pero la mujer ¡NO!
La creencia feminista, es opción de burla, de
incredulidad y desigualdad. No se nos valora, ni respeta como debe, porque nos
creen un ser débil. Que nació para servir y no para más. El mundo machista no
evoluciona, sino que crece en cantidad, cada día más y más. A tal grado que
hasta las mujeres lo apoyan más, antes que apoyarse entre ellas.
Pocas mujeres hemos nacido y mantenido el valor,
autoestima y seguridad. Pocas desafiamos al mundo a pesar de lo que piensen y
crean. Pocas lo enfrentamos con valor y con la frente en alto, pocas nos
atrevemos a ver más allá de nuestros propios ojos. Pocas lo hacemos, porque a
muchas nos han cegado hombres sin valor que nos han hecho creer que no valemos
y nunca seremos nada.
Hoy puedo decirles que si creyéramos más en nosotras y
menos en ellos, seríamos más felices y con mucho esfuerzo, el amor podría
renacer en ellos. Porque sin nosotras y sin nuestro amor, ellos no son nada.
Yo no odio a los hombres, de hecho amo su
inteligencia, agilidad, hermosura, etc. Aprecio lo que son y anhelan ser. ¡Me
gustan los hombres! Son una especie que nació para darnos protección, amor y
cariño. Lo mejor que puedes hacer, es amarlos; lo peor que puedes hacer es,
amar a los incorrectos.
“Solo hay una cosa que debe hacer el hombre indicado
por ti…” me dijo mi abuelo. “Debe desear no cambiar nada en ti. Te debe amar
con todos tus defectos y aprender de ellos para no sacarlos a flote con las
tormentas; y al igual que amar tus virtudes y hacerlas florecer todos los días
con los rayos del sol. Y aún más importante, no dejar que ninguna tormenta
apague esa hermosa sonrisa en tu rostro. Y para esto, solo necesita hacer esa
única cosa; Amarte.”
Parece que todos pueden hacerlo, pero no todos pueden
cambiar una lágrima por una sonrisa y si has notado que tu pareja no logra
hacerlo, ¡Ve huyendo! Quizás aún no ama tus defectos tanto como tus virtudes…
Los hombres perfectos existieron, pero lamentablemente
fueron corrompidos, y se extinguió eso que los hacía ser perfectos. ¡Se les
acabó el amor! No quiero decir que a todos; pero ya fue arrancado de la
mayoría.
Por eso cuando una mujer elige a un hombre, debe estar
segura de quién es él. De saber que tanto lo conoce y si están dispuestos ambos
para hacer esa relación más fuerte, es decir amar sus defectos tanto como sus
virtudes.
El error no está solo en las mujeres, ni solo en los
hombres; está en ambos. Porque han permitido que las relaciones sean combates
de parejas por obtener cada uno el control. Una lucha constante de poder, que
los hace entrar en guerra. Como si amar fuera combatir entre ellos. Amar es
combatir, por ellos… ¡Por el mismo equipo, contra él mundo! Pero en momentos de
peleas se olvidan del amor y entran los tecnicismos. Comenzando por solo
mantener las apariencias, terminan cayendo en la rutina y la infelicidad. Y se
olvidan de lo que en verdad importa. Se olvidan que deben vivir, disfrutar y
amar, para que no se apague la llama.
Influyen muchas cosas para empezar una guerra, pero la
más grande razón, que es algo así como la bomba atómica de las relaciones; es
el orgullo en ambos. Cuando ninguno de los dos está dispuesto a ceder, se hará
un ataque continuo, donde la guerra se vuelve mental y en busca de
distracciones, correrán por el camino fácil y terminarán divorciados.
“El orgullo, hace callar a las personas o bien hablar
de más. Pero nunca deja camino a la prudencia”.
El hombre necesita el control para no sentirse
inferior o humillado, la mujer necesita el control para no sentirse inútil o
esclava; pero el amor no se trata de controlar la situación, sino de
sobrellevarla. Un día tú, un día yo. Siempre será necesario compartir la carga
o se volverá un estorbo.
Los silencios, son un estorbo en el compartir cargas,
ya que no permiten decir “Estoy cansado” El orgullo actúa sobre ello, pues es
más fácil pedir un vaso de agua, que aceptar la derrota o el cansancio. Las
palabras de más, ocupan más espacio del necesario. Cargar la situación, tratar
de no pensar en la carga y pensar al mismo tiempo en esas palabras, hace que
uno busque la salida rápida. La venganza.
Y sucesivamente una situación lleva a otra. Y el
orgullo, no pide permiso. Solo necesita una pequeña discusión o el deseo de
poder para herir dos corazones y hacerlos competir por un fin inexistente; el
poder de una relación. En una relación, no hay poderes, solo existe el amor,
confianza y dialogo. Solo eso.
Pero el machismo ya no da marcha atrás y ha llevado a
la mujer a extremos paralelos. Ya sea a encerrar el dolor o expresarlo sin pena
ajena. Es decir:
Las mujeres somos sentimentales, y después de una
traición o un engaño, o bien cerramos nuestro mundo al amor o bien nos
debilitamos al punto de caer en una depresión.
Ya sea el segundo caso, perdemos la seguridad, nos
olvidamos de nuestro valor y entregamos el corazón a cualquiera que solo viene
a terminarlo de romper, porque nos sentimos sin valor alguno. O bien ya sea el
primer caso, buscamos el desquite ¡La revancha! Y no buscamos quien la hizo,
sino quien la pague. Terminando con un corazón roto, lleno de odio y sin la
oportunidad de amar. Al fin que siempre el punto será, poner a alguien más en
el lugar vacío, para olvidar el dolor. Solo que olvidamos ese pequeño detalle
que nadie nos menciona. Es cierto, un clavo saca a otro clavo, pero la herida
se hace más grande y el tamaño del remedio crece. Es decir, si clavas 20 clavos
más, después del primero; tu corazón ya estará agujerado y con un remedio
imposible de encontrar. Porque una sola vendita no podrá tapar los 20 agujeros
que dejaron los 20 clavos anteriores.
En palabras simples. Si tienes un novio; te deja, y
buscas reemplazarlo con otro. De acuerdo, al primero ¡Lo logras! (Solo si este
es mejor que el anterior). Porque si no lo es, seguirás deseando al anterior o
continuarás buscando a otro para que llene el vacío que ahora dejaron dos. Y si
bien sigues llenado tu vida de clavos que son mejores a los anteriores, solo
harás que las expectativas del siguiente sean aún mayores. Porque el siguiente
tendrá que cubrir las expectativas que tenías de “todos” los anteriores, no
solo del anterior a éste (pues cada uno ha ido cubriendo las expectativas de
todos los anteriores a ellos, no solo de los previos). O mejor dicho, el
siguiente tendrá que cubrir con mejores recuerdos, los recuerdos que los
anteriores te dejaron. Y conforme la lista crece, las expectativas crecen y
entre más crecen las expectativas, el remedio se vuelve más imposible de
encontrar. Y después de 20 chicos, lo que hacía a tu “hombre perfecto” una
simple sonrisa. Lo hará ser tu hombre perfecto: Una linda sonrisa, más, un
cabello encrespado, una lengua larga, una boca pequeña, sentimientos oscuros,
amor por la música country, que vista como hippie, camine como flotando, coma
comida vegetariana y una serie de cosas más, que en un solo hombre son
imposibles de encontrar.
Y con todo este descontrol en tu vida y con un corazón
más agujereado que un panal de abejas, te haces totalmente vulnerable para los
chicos sin sentimientos y con deseo de comerte. Tu corazón se vuelve el refugio
de los lobos feroces, que se disfrazan de abuelitas con deseo de mirarte mejor,
olerte mejor y ¡comerte mejor!
Y una vez que entraron y se apoderaron de tu
inestabilidad emocional y remediaron las goteras de tu corazón con cubetas, ¡ya
no hay esperanza! pues es cuando más fáciles somos de manejar. A menos que un
cazador llegue y lo saque de tu vida
¡Es una desgracia! Que seamos tan manipulables; pues
nos movemos por los sentimientos y las emociones fácilmente.
No manejamos tan bien la relación corazón-mente. Donde
el corazón quiere algo y la mente desea otra cosa. Y por falta de decisión
terminamos dándole el control a quien solo le importa lo que su mente le pide, “sexo”.
Y terminamos esclavas de hombres que te dan falso amor
a cambio de sexo. Mientras tú crees que le das amor. O que la única manera de
retenerlo, es haciendo “el amor”.
A veces, aunque suene cruel. Debemos ser más
analíticas con los hombres, sacar nuestro ingenio detective para conocerlos más
a fondo de lo que te presentan tras esa sonrisa de ángel, y no creer ciegamente
en las palabras de un hombre mentiroso por naturaleza.
Es mi humilde consejo de inexperta en el amor, experta
en conquista…
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